miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ay, que no es todo juntar palabras

Me apetece un poco hablar de letras. 

Ante todo, crear una letra para una canción es un proceso tortuoso. 
No soy letrista, ni creo que lo sea nunca. Supongo que hay gente a la que la creatividad a nivel de textos le sale casi sin querer, pero no soy uno de ellos. 
A veces me cuestan más, a veces menos, pero en líneas generales, me cuesta.
No fluye.
Primero, saber de que quiero hablar, lo cual no es poco. ¿Debería el sonido de la canción ser una influencia para lo que quieres contar? Si y no. 
Hay temas cuya trama musical me lleva a querer ir parejo en cuanto a temática. O sea, si es potente, o agresiva, tiendo a usar letras que vayan de la mano; lo mismo sucede con canciones de corte más melancólico, casi seguro me pondré ñoño al escribir.
Pero la otra opción me resulta más atractiva aún, y no la he perpetrado, la de contar algo contrario a lo que la música te proponga. Ser hiriente en un tema melódico o acaramelado en otro más salvaje. 

De todas formas no siempre el tema viene porque decido que va a ser ese, sino porque una frase ha marcado la línea a seguir. Estás componiendo con la guitarra, se te ocurre una linea vocal, y te sale una frase. Ok, pues a construir sobre ella. 

Cada compositor y letrista tendrá sus maneras, sería interesante saber al respecto.

La cosa es que con las tonterías habré escrito unas 15 letras o así, para Agreste
¿Cual me gusta más? Posiblemente "Diciendo Adiós".
La veo las más conseguida. Pero es un camino jodido este de escribir. Si es que nos metemos en unas…

¿Y si me invento un lenguaje tipo Sigur Ros?


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