lunes, 30 de junio de 2014

Este es mi estilo, si no le gusta, tengo más.

Es posible que de esto haya hablado antes… o es posible que sean unas  que llevan tiempo bailando por mi cabeza.

El caso es que desde que comencé con esto de la fotografía (tarde, pero con ganas), más específicamente con la fotografía móvil a través de Instagram, he visto claramente como no soy capaz de anclarme en un estilo concreto. 
Si, ahora lo recuerdo, de esto alguna vez he hablado porque me viene la frase - excusa que mi falta de estilo propio puede ser al a vez mi estilo. 

Pero siendo concretos. No tengo un estilo propio, y no se si lo voy a tener.
Cuando veo el trabajo de otras personas (y aquí hablo más de fotografía convencional) y veo el uso de los tonos verdecinos, con poco contraste, y salto a una fotografía urbana en blanco y negro, y admiro, y aprendo, y me desespero, y pienso en décimas de segundo: pues no está tan lejos esta mía de esto // leches, el día que llegue a ese nivel.
No me ato al blanco y negro, y no me ato al color. Es más, no me ato a lo que me da buenos resultados. O no a todo. Durante un tiempo en Instagram se valoraban muy positivamente mis fotos de cielos de Málaga. Pues fuera. No por llevar la contraria, sino por no sentirme atado a un estilo. Sinceramente, que mi leve contribución a este mundo no sea reflejar cielos (lo cual es curioso porque lo máximo que he conseguido hasta ahora tiene un cielo como actor secundario).

Supongo que al ser un novato estoy como una esponja, y es el proceso lógico hasta llegar a algo propio, pero mientras, pienso experimentar, probar, destrozar, pegarme cabezazos y alguna que otra alegría. Y será con fotos explosivas de color, con blanco y negro, con rollo experimental, y playas o cielos. 
Lo que sea que me parezca que tiene algo que ofrecer. 


La belleza está ahí fuera, amigos.


lunes, 16 de junio de 2014

Sonoridades de cine.


Cinéfilos del mundo… ¿que sería de nosotros sin las bandas sonoras?
Si, somos de esa raza extraña que somos capaces de escuchar música de películas sin necesidad de estar viéndolas. 
Me emociono igual escuchando Braveheart o Blade Runner que si tuviera a Rutger Hauer en mi pantalla pronunciando su célebre y maravilloso monólogo. 
Y es que la música es tan jodidamente importante, que no hay manera de separarla de la obra a la que acompaña…
Es más, seguramente un amplio número de veces, supera a lo visual, aumentando el impacto de una escena que tal vez sin ese acompañamiento (u otro de menor calidad) se quedaría en menos. 
Mira que es fantástica la escena en la que Christophen Walken y Dennis Hopper en "Amor a quemarropa"… pero, ¿cuanto le debe esa escena a la música que la acompaña? Es simplemente sublime, esa situación de: voy a morir, y básicamente, lo voy a hacer tocando los cojones. Y mientras, suena un hermoso dúo, dulcificando una escena que tienes claro como va acabar…
Escenas que valen una película.



De vez en cuando, me olvido de prog, de metal, de post rock, y me pongo mis BSO. Lista que seguirá creciendo y que comparto… 

Ojo, y no hablo aquí de otro tema, controvertido… Los Musicales!