miércoles, 20 de abril de 2016

Ursa, Novembre

Novembre firmó hace unos años uno de esos discos que te marcan por mucho tiempo.
Materia me pareció un trabajo maravilloso, repleto de melancolía, pasajes que obviamente siendo italianos venían marcados por un aroma mediterráneo que desde Lacuna Coil en sus primeros discos no sentía.
Bucólicos, románticos, toques death desperdigados en el recorrido del disco, pero ante todo, calidad y belleza.
Luego sacaron The Blue, que también me gustó, pero no al nivel de Materia. Tenía un punto un tanto más death que el anterior, enfatizaban brutalidad en vez de continuar con el aire preciosista que me había atrapado, pero aún así , me gusta, y lo valoro más con el tiempo.
Y de pronto, el silencio.
9 años para sacar otra obra, y lo han solucionado con Ursa.
¿Por qué tanto tiempo? Ni idea.
Pero por fin de nuevo entre nosotros, y joder si los echaba de menos.

Ursa se abre con Australis, y los ecos a Materia se presentan pronto, guitarras arpegiadas mezcladas con la voz siempre especial de Carmelo Orlando.
Un tema que me parece un tanto lineal, pese a incorporar una parte con voz death que la realza, pero no le pillo el punto épico, le veo falto de una melodía que te atrape más. Pero va ganando con las escuchas.

The rose desde el principio me ofrece mucho más, un riff más poderoso, y un desarrollo fluido que desemboca en un final que retoma la idea inicial.

Umana es la conocida, la que presentaron previamente. Incidimos en la baza de la melodía lánguida y las partes mas Opeth, por así decirlo. Pero en todo momento se nota de que grupo nos estamos tragando el disco. Un Interludio acústico da un punto emocionante a la canción , que termina con una intensidad y belleza considerable, arropada por unos teclados que suman y mucho.

Easter me descoloca un poco. Me gusta mucho todo el comienzo, me parece que que combina de lujo un riff que se te clava con las voces clásicas del grupo, y un estribillo ciertamente bonito, pero... a donde quiere llegar, no lo pillo. Son tres minutos un tanto reiterativos que desembocan al final, en casi el mismo punto. El caso es que te mantiene

Ursa es bruta, pero a la manera de los italianos. Intensidad melódica, guitarra potente mas otra que marca un bello riff (ecos a Katatonia, sin parecerse demasiado). Y guturalidad, de las más fuertes del disco...
Preciosa la parte media, la verdad es que no dejan demasiado espacio a la tranquilidad.
La verdad es que se me hace durita.

Por ello se agradece Oceans of Afternoons, muy tranquila y pausada, con alguna subida y bajada. Pero llegado a este punto, sigo echando en falta los picos melódicos que tenía Materia, no veo cumbres emocionales (cursi).

Annoluce es de lejos la canción más animada del disco. Esta si que me gusta, cojones.
El cambio melódico es sencillamente fantástico.
Además  es que se une con Agathae, que, cuanto menos es rara. Tiene ese enfoque tan italiano, esos toques como de tarantella que siempre han añadido a su música. Y lo llevan a su máxima expresión, buena parte de la canción se nutre de ello, hasta que de pronto se descuelgan un riff disonante que te deja un tanto descolocado, y más aún, cuando se meten un riff que sinceramente me recuerda a White Zombie. Arqueo de cejas, pero lo salvan metiendo velocidad y toques blackers. Lo calman, y lo retuercen, desde luego un tema que si que me puede traer de nuevo a la cabeza a Opeth por las costantes variaciones en la canción. Mi favorita junto a la anterior.

Bremen pasa sin pena ni gloria. Un poco más rápida que el resto, pero ni el riff ni los juegos melódicos me llegan mucho.
Y Fin, pues es un poco como la anterior. No me ofrece mucho. Más bien me cansa un poco...

En resumidas cuentas. Más vale tenerlos de vuelta aunque sea en una versión un tanto menos brillante que lo anterior. Tal vez les exijo demasiado por tener tan presente aquel Materia, pero...
Creo que es un disco de bastante calidad, pero que debe ser el paso previo a una carrera más asentada que seguro nos regala alguna que otra joya. Aunque suenan trompetas de separación...
Su propuesta me entusiasma, difieren y tanto de otras bandas de metal más oscuro con las que estoy enganchado, que necesito ese aire transalpino con aromas doom, death, y sobre todos, bañados en melancolía. A que ver que trae el futuro.