martes, 29 de noviembre de 2016

La llegada

No soy especialista en cine, pero he visto mucho, la verdad. Eso no es que de un plus, pero te entrena...
A veces, detecto cosas que creo que el director quiere hacerme ver, y muchas otras, esas cosas no son como yo pensaba. O porque ha jugado conmigo o realmente, no he sabido verlas. 
No detecto siempre los juegos que me plantea una película, en cuanto a esquemas o patrones de guión y estructura cinematográfica que algunos si pilláis y otros no. Aún así, no me tengo por un novato o un tipo especialmente torpe en cuanto a cine se refiere. 
Por ello mismo, no puedo entrar en muchas consideraciones formales en cuanto a porque me ha maravillado La Llegada
No puedo hablar si es una gran película, si es una película tramposa, si es pomposa, si no hay por donde cogerla. 
Me tengo que quedar con las sensaciones. Y estás, son tremendas. Por lo pausado de su ritmo, que a algunos irritará y a mi me cautiva. Por la bellísima  (aunque a veces claustrofobica) fotografía que le acompaña, por esa BSO de Johan Johansson y ese momento cumbre a cargo de Max Richter.  EL diseño de escenario, frío, rocoso, áspero, y esos seres venidos de tan lejos con ese look un tanto Lovecraft, y esa exquisitez en cuando a mostrar su manera de comunicarse (ojo, creo que será una de esas cosas que querrán en la memoria cinematográfica venidera)…
Son estos los mismos argumentos que puede esgrimir quien la considere un bodrio infumable. 
Realmente, independientemente del final, la historia está tan exquisitamente rodada que a veces mejor quedarse con el envoltorio y no tanto con el contenido. 
Éste puede dar pie a muchas interpretaciones, quien lo vea terriblemente pomposo y arrogante, quien le vea las costuras por todos lados, tildándolo de engañabobos como con algunas de las últimas películas de ci-fi recientes, o bien quien lo disfrute como yo, dejándome la sensación de haber visto algo muy bien orquestado. 
Seguramente me podrían desmontar la película en cuatro sencillos pasos, pero… seguirían estando clavadas muchas de las imágenes que La llegada ha instalado en mi cerebro. 


A Denis Villeneuve no le he visto película mala, aunque sólo he visto por ahora sus últimos 4 trabajos. Pero vamos, después de La Llegada, no temo a la otra gran llegada, la que muchos consideramos innecesaria pero en sus manos se convierte en algo que por mucho temor que tenga no dudo que al menos, interesante va a ser. Ridley, confiamos en tu ojo clínico para Blade Runner 2.