viernes, 27 de octubre de 2017

Anathema + Alcest - Crónica

Soñar es grátis, siempre se ha dicho. Y soñar con una gira Anathema / Alcest era un sueño húmedo con todas las letras.
Si Alcest y  Mono (+ Sinistro) fue ya una gozada, de la que disfrutamos plantándonos en Glasgow, esta fecha en Madrid se planteaba insuperable. 
Así que ya en la Sala Riviera, nos dispusimos a disfrutar de la velada musical por excelencia.
¿Que te encuentras al ir a un concierto de tales bandas? Pues muchas muchas camisetas de Alcest, casi tantas como de Anathema; está claro que los franceses están calando y mucho en la parroquia española con su post black atmosférico, o como otros catalogan, blackgazing. 
Una sensación bastante palpable que bien podrían haber llenado la sala ellos solos, porque había muchas ganas de disfrutar del no tan reciente "Kodama" y de su ejercicio de poderío melancólico repleto de momentos enérgicos y ensoñadores.


A las 7 en punto, Neige y los suyos se hicieron con el escenario (como siempre un tanto recortado para el telonero) y durante una hora nos volvieron a dar una lección de como hacer música que te llega bien hondo, con una actitud humilde (y siempre rozando la timidez absoluta), y un repertorio de 7 temas que supieron a gloria.


Obviando su primer disco, metieron dos de "Les Voyages de l’âme", una de su segundo trabajo, 3 de "Kodama", y cerraron como no puede ser de otra forma con "Shelter", ese tema que es una obra de arte. Hasta el batería de Anathema reconoce que no hay mejor manera de cerrar un concierto que con dicha canción. 
Un sonido compacto, muy equilibrado, con buena presencia de la base rítmica, y unas guitarras que se complementan y dibujan pasajes que muchos tenemos ya tatuados en nuestra consciencia musical.
Neige es un tipo que personalmente me encanta. Su timidez es evidente, pero me quedo con esos momentos en los que simplemente mira al público, sonríe y deja entrever que está disfrutando tanto como la audiencia a la que está sumergiendo en sus riffs. No entiendo como he leído ciertas criticas negativas hacia Kodama, ese disco en directo apabulla.  
Como digo, segunda experiencia con esta banda y segundo triunfo de los franceses. Mucho se lo tenían que currar los de Liverpool para superar las sensaciones de Alcest.



Un poco después de las ocho me enfrentaba a la cuarta sesión de Anathema en vivo. Siendo mi banda favorita es difícil no cae ten lo permisivo pero en mi caso es más bien al contrario, tiendo a lo crítico en exceso, les pido lo máximo.

Luces fuera, y la silueta de Vincent se ve yendo hacia el set de teclados y ordenadores, donde arranca "San Francisco", pieza instrumental del reciente (y galardonado) "The Optimist". Pocos segundos después, Daniel Cavanagh se planta delante nuestra con su guitarra, un cigarro en la mano, actitud un tanto chulesca, y una cara que no sabría como calificar.  Que le ha pasado a este señor en el último año?.  Ni idea, pero su trabajo en solitario (del que ya escribiré) y su evidente cambio físico me deja pensativo..

Estaba convencido que iban a arrancar con el primero de los temas de su último trabajo, pero no, van a tiro fijo. Que mejor arranque ya con toda la banda (menos John Douglas, ojo) que con las maravillosas "Untouchable, part I" y con la "II". Por toda la escuadra, como en la anterior vez en Brighton. 
Una vez calentado y mucho a la parroquia, del tirón, 3 temas de "The Optimist". Disco más criticado por ejemplo que el anterior “Distant Satellites”, ciertamente supone un cambio en la banda, aportando un toque más arriesgado, con acercamientos a géneros diferentes y un enfoque más conceptual. 

"Can´t let Go" es uno de los temas del album que menos me motivan, y realmente en directo no me conquistó excesivamente, no se puede decir lo mismo de "Endless ways" y "the Optimist", que me parecen de lo mejor del disco. De ambas disfruté muchísimo, si bien en ese punto la batería de Daniel Cardoso me parecía un tanto difusa, no por ejecución, que este chico es un hacha. Lee Douglas es muy muy diferente a la Lee de épocas anteriores, donde en mi opinión se excedía con el vibrato y era un pelín sosa. No, aquí lo da todo y de que manera. "Endless ways" en directo impacta, con un final que los muestra como una banda que disfruta lo que está haciendo. "The Optimist" reclama el protagonismo de Vincent, el cual ya desde Sevilla me demostró que es un gran cantante. De frontman bien, pero compartiendo protagonismo con Daniel, al que veía un poco menos metido en el concierto que en ocasiones anteriores. Mucha más presencia al piano que con los solos, la verdad. 




Una de las ovaciones del concierto se la llevó el comienzo de "The Lost Song part 3", con ese ritmo que parece no evolucionar pero que es como una locomotora a todo trapo. Por cierto, que bien se va en AVE. Ah, alusión  a Jamie, el tercer hermano. Siempre en la sombra, a la izquierda de todo, con una más que evidente complicidad con Lee, con la que no para de bailar y sonreírse. 
Mira, una que no me esperaba, "Lightning song". Y no se porque no me la esperaba  porque es la 3 vez que la oigo en vivo. Tan hermosa como siempre, sirve como puente a otro de los momentos emblemáticos de los directos de esta banda. "Dreaming Light". Dicen ellos mismos que este tema les sirvió como punto de inflexión creativamente. Si, edulcorada, brutalmente alejada de lo que muchos entienden por Anathema, pero ay amigo, es empezar ese piano en vivo, y el derretimiento de los polos está asegurado. 

Apostaron luego por entregarnos un tema de “A fine day to exit”, tan presente ahora al ser la antesala temática de “The Optimist”, y escogieron "Pressure". Un buen coro el que se formó con el estribillo. Parece que hay mucha gente que le tiene cierta manía a ese trabajo, el cual, me encanta. 
De ahí a “A simple mistake”, tema que en vivo es ya un puñetero clásico. Es empezar con el riff con el que el tema coge más fuerza, y se aseguran el meneo de cabezas, algo realmente escaso en sus directos actuales. 
Y como jugada segura, cerraron este primer set con "Closer". Lo que pudo ser hace muchos años una apuesta arriesgada para la banda, hoy es obligatorio.
Señalar varias anécdotas. Por un lado el jugueteo de Vincent con el respetable, compartiendo creo que fresas que tenia en el escenario, intentando colarlas en la boca del que quisiera arriesgarse a llevarse un impacto de fruta… Por otro los clásicos escarceos con el castellano, incluyendo un “Yo soy marinero, soy capitán”, un tanto tronchante, y que no es la primera vez que les oigo. También destacable las bromas internas entre los hermanos (que en algún momento me cortaron un poco el ritmo), incluyendo el tocar fragmentos de clásicos de su época más doom, esto último no se si tomarlo como un leve homenaje a sus fans de siempre o ganas de tocar las narices un poco.

Una pequeña parada, y los acordes de "Fireflight" nos anticipan que probablemente van a meterle a “Distant Satellites”, con toda su parafernalia electrónica. Si, la que lían con este tema al final con el juego de percusión entre Vincent y Cardoso es muy atractivo tanto en lo visual como en lo musical. Uno de los puntos altos del concierto. 
Y otro fue la interpretación de “Springfield”, otro de esos temas que inicialmente me dejan un poco frío, al usarlo como primer adelanto de un trabajo suyo, y luego gana muchos enteros. El publicó lo celebro como un clásico. 

La esperaba. Esta canción la esperaba, de las que más ganas le tenía, y si, la tocaron. “Back to the start” me sonó a gloria… hasta que Daniel le metió la parte en español que me sonó, y a mucha más gente, a coña, a rotura de magia. Cuando más estás volando con la canción, cuando más te has metido en ella, escucharlo cantando Oe ooaaaa, cada día te quiero mas…, que no , que no… por mucho que la canción contenga ese guiño hacia los argentinos. De hecho creo que el mismo Vincent se dio cuenta que no, que no funcionaba. 
Ok, aún así es una pieza grandiosa, como poco. 


De nuevo escaparon del escenario, aunque no todos. Daniel se quedó al piano, e intuí por donde iban a ir los tiros, y no me equivoqué. Era hora de promocionar su flamante trabajo en solitario. Y tocó esa maravilla que es “The Exorcist”, y lo hizo emocionándonos a mucho. No desentona para nada en el setlist de los británicos, como es lógico.  
Y como regalo, un "Glory Box" de Portishead que había escuchado que interpretaron en fechas anteriores. Fantástica Lee, en una muy buena versión, a piano y voz, que consiguió llevarse una buena ovación. 

Y para decir adios a todos los presentes, un clásico de toda la vida, "Fragile Dreams". Es el regalo a los de siempre, a los que llevamos amando a la banda tantos años. 
Sonó un tanto dispersa, sobre todo por la guitarra de Vincent que cobró un mayor protagonismo para cerrar el concierto. 
Nos dijeron adios con una simpática unión entre “What a Wonderful world” de Louis Armstrong y el "No surprises" de Radiohead, dibujándonos una sonrisa y embriagándonos a todos de buen rollo, que es lo que Anathema transmiten hoy en día. 
La banda se ha convertido en otro tipo de banda. Una que apuesta por la luz musical, con sus dosis de melancolía, que no de tristeza, como en tiempos anteriores. 
Por supuesto habrá quien siga echando de menos los tiempos doom, pero en mi caso, todas las etapas de Anathema ocupan un hueco en mi corazón. 
Con ellas he vivido, he crecido, y han contribuido a hacer mejor mi día a dia. 
Ya van cuatro, y dos de Alcest. 
Que no pare, quiero más jornadas como estas. 

Ummm… tal vez un día Radiohead y Anathema juntos?



Anathema Setlist La Riviera, Madrid, Spain 2017, 2017 The Optimist