martes, 21 de noviembre de 2017

Roma

¿Pero que demonios voy a decir yo a estas alturas de Roma?
Que voy a aportar o descubrir sobre semejante ciudad...
Sólo puedo decir que me ha desbordado, literalmente, tanta maravilla. No se puede dar un paso sin encontrarte una joya tras otra.
Supongo que cuando conozca Florencia o Praga, por citar dos grandes competidoras en belleza, lo mismo Roma cae del número 1 del ranking, pero me cuesta pensarlo.

A nivel de fotografía, pues bueno, he ido con alguna idea fija de donde ir y que querer captar, y vuelvo contento a medias.
Sólo he llevado el Tokina 11-16, que para el tema arquitectónico, es ideal, y el 18-55. Captar el Coliseo en toda su anchura, contrapicados en monumentos obligatorios, El Vaticano de lado a lado, con el Tokina, es bien sencillo. Y con poca luz se ha comportado de diez.
Para planos más sencillos, pues a tirar del clásico 18-55. Ese de noche, mejor que no...
Podía haberme llevado tambien el 50mm, pero al final habría estado todo el rato cambiando de objetivo, y ya sabemos lo que conlleva...

Me quedo con la espinita del atardecer en el Puente de San Angelo. Le tenía unas ganas tremendas a esa foto, la verdad, pero bieno, nocturna ha quedado bien. Una excusa más para volver.

Dejo unas pocas fotos. Más en mis galerías.