sábado, 7 de julio de 2012

Homenajeando


Fase I. 
Una sensación no es una certeza, una evidencia. El tener una sensación de que algo malo sucede, no te garantiza que así sea, más cuando eres propenso a que esa sensación te visite a menudo. 
Esa mañana, no era sólo una sensación, era un lastre que cargaba a duras penas.
No sé si era el cielo tan sumamente penoso, el que la banda sonora de mi caminata no fuera la más apropiada para empezar un día de manera convincente, que no optimista, o que toda la rumorología (basada en noticias que tenían poco de eso) me había estado golpeando en mi propósito de sueño durante no unas pocas horas…
Lo que fuera. El caso es que algo pasaba. Se notaba en la ausencia de compañeros en mi procesión matutina hacia la jornada de trabajo, en las miradas de desconfianza de los acompañantes ocasionales durante el corto trayecto en el autobús, en la falta de esos uniformes rojos que diariamente te regalan un poco de información gratuita, en forma de periódico que nunca tienes tiempo de leer…
Esta vez no solo era inquietud, o desasosiego. A esos los conocía de hacía tiempo.
 



Fase II.
Trata de explicarle a quien confía en ti, a quien está esperando unas palabras de animo y un pequeño brillo de esperanza, que no crees que todo tenga solución. Es más, sabes que va a ir a peor. 
Era evidente que la situación que dos semanas atrás se hacia ver como improbable, se había plantado delante de nuestras narices presentándonos el peor desastre imaginable.
La crisis, el trabajo, los amigos, los enemigos, tus hobbies, tus manías... Todos al carajo.
Solo tu y y quien tienes al lado. Eso es lo que cuenta.
Ya nada iba a ser como antes, porque aunque se saliera de esta, la vida tal y como la conocíamos, no iba a volver. Eso era ya un recuerdo.
Sí, tras las grandes guerras, el mundo se recompuso, para alcanzar un nivel de progreso y cinismo considerable, pero al fin y al cabo, hasta ahora, nosotros éramos nuestros únicos enemigos.
Bueno, ahora también, pero de una manera inesperada, y grotesca.
Ahora sabíamos que había algo más, que no esperabamos.
Unos días antes, me preocupaba el no tener cobertura suficiente con otro operador de móvil.
Ahora, contactar con mis padres, viviendo a dos pasos, sin morir en el intento.


  
Fase III.
Creo que es él. 

Es el estirado del FNAC, que ví varias veces rondando por los discos y dvds de música... 
Seguro que es él. Recuerdo cuando lo ví la primera vez, entrajetado, rondando por los cds de metal, y sosteniendo el "Blackwater Park" como si dudara en llevarselo... como si eso se pudiera dudar.
Joder, ahora solo me queda el tatareo mental... como echo de menos escuchar música...
Se ve que no tuvo suerte. Como tantos.
que llevará en la bolsa?

Llevo 6 días sin comer, y esto pinta mal.
No me queda una jodida lata de nada, y el agua se acaba. Creo que había una botella de ginebra por ahí. Siempre puedo matarme de una borrachera, al menos si me pillan puede ser que me coman mientras me esté descojonando!
Yo que se. No tengo ni idea que hacer. Ya he llegado a un punto en el que me da igual durar dos días o dos años.
¿Para que? ¿para empezar de cero? ¿habiendo perdido a todos los que quería? no creo que merezca la pena.
¿No te gustaban tanto esas cositas de freaks, no presumías de lo que sabías de estos temas?
Venga especialista... A ver si eres capaz de salir a la calle a por comida.
Vístete como ellos, muévete como ellos, huele como ellos (bueno, eso no es difícil)...
No vas a llegar ni a la vuelta de la esquina.
Mejor coge la botella.
más vale dormirse y ....

3 comentarios:

ROBERTO dijo...

¿Por qué no pones todas las fases del tirón en un solo post?, imagen y texto, imagen y texto, y así con todas...

Javier Diaz dijo...

Listo. Efectivamente, iba a gastar muchos post para ponerlo separado, mejor así y ya está...

Amaya dijo...

Me acabas de dejar flipandooooooooo!!!