miércoles, 21 de mayo de 2014

Anathema. De nuevo.

Existe un tipo de canción que es ciertamente engañosa.
Vas predispuesto a que te encante, porque la firma una de tus bandas favoritas; nada puede fallar, son ellos, y no van a columpiarse. Y la escuchas.
Y piensas... ok, me gusta el comienzo.. el ambiente... me suena más a discos anteriores que al último; es más oscura... el ritmo repetitivo... pero tal vez no es un temazo... y la escuchas otra vez... y sigue sin ser tal vez lo que ansiabas... porque lo que ansiabas es la suma de lo que amas de esa banda. Y son ellos y no tu los que construyen las canciones.
 Y pasan los días, y vuelves a ella. Y la vuelves a escuchar y vas comprendiendo un poco más. Aprecias la intensidad comedida que se vuelca en eso que los hace tan especiales. Y cuando te das cuenta, la has escuchado 6 veces el mismo día.
Y recuerdas... tampoco me voló la cabeza el single del anterior disco (que ya es mi favorito de ellos y los últimos años en general) y ahora me parece perfecto.
Y dices... la voy a escuchar otra vez. Porque la espera va a ser larga hasta que esté en mis manos, o en mi Ipod.
Ya queda menos. Esta es la canción perdida 3...